Qué es la serigrafía y cómo funciona.

Qué es la serigrafía y cómo funciona

La serigrafía es una técnica de estampación que permite la reproducción de una misma imagen o texto sobre un soporte tantas veces como se quiera. A grandes rasgos, este método consiste en transferir un diseño a través de una malla de tela muy tensada, denominada pantalla de serigrafía, que deja pasar la tinta por aquellas zonas que no han sido bloqueadas por una emulsión fotosensible. La serigrafía es, por tanto, un método de estampación permeográfica en la que el diseño a obtener, denominado grafismo, resulta permeable a la tinta, mientras que las partes sin imagen, o contragrafismo, permanecen obturadas gracias a la acción de dicha emulsión. 

De este modo, la imagen o texto que se desea reproducir mediante la pantalla de serigrafía se consigue inyectando la tinta a través de esas zonas abiertas en la malla con la ayuda de una racleta o rasqueta. Esta herramienta lleva acoplada una hoja de goma que puede ser de distintas durezas y formas en función de las diversas aplicaciones de la técnica. 

Para conseguir la matriz, es decir, el diseño que se forma en la pantalla para ser estampado, necesitaremos un fotolito: una imagen o texto impreso sobre un papel traslúcido –como papel cebolla– o acetato. Esto es porque se necesita una zona opaca, correspondiente a los trazos, contornos o relleno de la imagen, y otra traslúcida, de modo que la emulsión fotosensible que se aplica sobre la pantalla se endurezca en las zonas por las que pasa la luz durante el proceso de insolado.

Este proceso consiste en que, una vez emulsionada la pantalla –se denomina emulsionado a la acción de aplicar una capa fina de emulsión fotosensible a una pantalla con una herramienta llamada raedera–, se coloca pantalla y fotolito, uno sobre otro, en una mesa de luz o insoladora. Al chocar la luz contra las zonas opacas del fotolito, la emulsión no reacciona. Una vez finalizado el tiempo de exposición, se procede a lavar la pantalla con agua. Esto hace que las partes donde la emulsión no recibió luz directa se diluyan con el agua, quedando así abiertos los poros de la malla por los que, posteriormente, entrará la tinta, mientras que la emulsión endurecida por el efecto de la luz permanece y ejercerá de plantilla. 

Hecho todo lo anterior, sólo queda dejar secar la pantalla y ¡empezar a estampar! Por cada color que contenga el diseño será necesario realizar su pantalla correspondiente, habiendo de repetir este proceso todas las veces que la imagen final requiera. Es decir, si el diseño que quiero obtener tiene dos colores deberé preparar dos fotolitos y dos pantallas distintas, una para cada color.

 

 

 

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